Me llamaron del hospital porque tenían que darme los resultados,

después de hacerme más y más pruebas.

Quizá vieron algo que no les gustó y eso me hizo tragar saliva

y mirarme al espejo por si veía algo extraño,

por si en mis ojos había algún atisbo de muerte o zozobra.

Estuve a punto de no acudir a mi cita e ignorar al médico,

hacer como si no pasaba nada pero no pude pegar ojo

y al final, al día siguiente, cogí valor

y me presenté en aquella consulta con olor a medicina y desinfectante.

Mi médico me miró de arriba a abajo y asintió, dictando el veredicto.

Estaba totalmente curado.

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Escritor de romántica liberal y ficción oscura. Webmaster, blogger, podcaster y vlogger.

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