Le pidió la última copa al barman que ya lo estaba mirando con cara de pocos amigos

y este aceptó si le prometía que después de acabársela se marcharía a casa.

Ya no quedaba nadie en aquel bar y cuando se hubo bebido la mitad de su nueva copa,

se giró hacia la salida y vio que las verjas ya estaban echadas y todo estaba a oscuras.

Al girarse de nuevo hacia el barman él ya no estaba allí y las botellas al fondo de la barra tampoco.

Todo tenía aspecto abandonado y polvoriento y su copa estaba vacía.

De pronto recordó que aquel se había convertido en su nuevo hogar

tras perder su negocio, su familia y su vivienda

y no tener a ningún lugar a donde ir por los insultantes precios del alquiler.

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Escritor de romántica liberal y ficción oscura. Webmaster, blogger, podcaster y vlogger.

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