Sonreía porque los veía al otro lado,

deambulando, aburridos,

mirándolo a él y a los demás,

quizá envidiándolos por estar donde estaban,

por ser libres y estar, quizá,

por encima del bien y del mal.

Un buen día decidió llegar hasta la verja

y recorrer todo el perímetro

convencido de que encontraría la salida

pero descubrió, atónito,

que quienes estaban en aquella jaula eran ellos

y los que venían a visitarlos dia tras día

eran los de corbata y maletín,

dispuestos a llevarse a uno de los reclusos

si vendían su alma al mejor postor.

Artículo anteriorLa mirada que me devuelve la Luna
Artículo siguienteLa luz de la muerte
Escritor de romántica liberal y ficción oscura. Webmaster, blogger, podcaster y vlogger.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable Alejo Pérez Fernández .
  • Finalidad Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Tu consentimiento.
  • Destinatarios Raiola Networks.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puedes consultar la información detallada en la Política de Privacidad.