Hoy he decidido vencer mis miedos,

hoy camino hasta la barandilla

y me detengo a contemplar las vistas

desde el decimoctavo piso.

Entonces, mis piernas tiemblan

y creo que es la altura lo que me aterra pero no,

son esas manos que noto en mi espalda

que me empujan y me hacen caer al vacío.

No me da tiempo de reaccionar,

solo puedo ver las ventanas pasar

y el suelo cada vez más cerca.

¿Qué será de mí?

Cuando llego al final,

lo único que puedo hacer es aferrarme de nuevo a la barandilla

para no seguir cayendo y, cuando vuelvo a tierra,

al mirar hacia abajo o hacia arriba, según como se quiera ver,

compruebo que el que me empujó fui yo mismo.

La extraña sensación

de no caer

habiendo

caído.

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Escritor de romántica liberal y ficción oscura. Webmaster, blogger, podcaster y vlogger.

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